LOS DOS SISTEMAS SEXUALES DE MASTERS & JOHNSON Y LA UNIDAD DE LA SEXUALIDAD (video #2)

La sexualidad es una unidad porque es imposible separar lo corporal de lo psicológico. Esta idea ya tomaba forma con Masters & Johnson, para quienes la sexualidad está constituida por el sistema biofísico y el psicosocial. Ambos sistemas se influencian entre sí y uno no pueden ser funcional sin el otro.

La cita textual dicha durante el video, es la siguiente:

«There also has been failure to conceptualize the whole of sexual experience for both the human male and female as constituted in two totally separate systems of influence that coexist naturally […]» [1].

Esta cita puede ser traducida de la siguiente forma:

«También ha habido un fracaso en conceptualizar la completa experiencia sexual tanto para el hombre como para la mujer como constituidos en dos sistemas de influencia totalmente separados que coexisten de forma natural […]».

Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Masters & Johnson: Human Sexual Inadequacy, 218-219.

CEREBRO, SEXUALIDAD, UNIDAD (video 1)

A nivel sexual a veces los deseos, las emociones y los pensamientos van en direcciones opuestas, pero al ver como es el cerebro descubrimos que no son tres fuerzas opuestas sino complementarias en la persona.

La cita textual dicha durante el video es la siguiente:

«Lo ideal sería que el tronco cerebral, el sistema límbico y el neocórtex unieran armoniosamente nuestros instintos, sentimientos y pensamientos. Sin embargo, la mayor parte del tiempo los tres niveles van cada uno por su lado, mezclando, por ejemplo, nuestros sentimientos en una tormenta de ideas» [1].


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Janov: La biología del amor, 31.

MACHO Y HEMBRA EN EL LENGUAJE TÉCNICO

Hay una serie de ideas que desde hace mucho he querido poner por escrito en relación con el uso de conceptos como “macho” y “hembra”, así como otros similares, en el lenguaje sexológico. Quiero aclarar de antemano que las siguientes consideraciones son más subjetivas que el resultado de un estudio sistemático, por lo que no pretendo dar conclusiones absolutas ni estoy cerrado a las apreciaciones de expertos en el lenguaje y la traducción. Teniendo esto en cuenta, procedo a dar una serie de consideraciones en cuanto al uso técnica de estas palabras:

  1. En el español los conceptos de macho y hembra suelen usarse en relación con los animales, mientras que “masculino” y “femenino” en relación con las personas. En el inglés existen respectivamente las palabras “male” y “female” y “masculine” y “feminine”. Sin embargo, la diferencia entre estos pares de conceptos en el inglés es mucho menos marcado que en el español, es decir, male y female se usan frecuentemente tanto para animales como para personas.
  2. El Informe Kinsey fue sumamente influyente en el uso de estos y otros conceptos. El título original de la principal obra de Kinsey fue Sexual behavior in the human male (1948), lo que se traduce textualmente como “La conducta sexual del humano macho”. Sin embargo, en la traducción oficial al español es La conducta sexual del varón [1]. Nótese que Kinsey habló de human male (humano macho) y no de man (varón). La razón de esto está, al menos en parte, en que Kinsey era un zoólogo de profesión y piensa como tal. En este sentido hablará de “humano” y no tanto de “persona”, de “macho” y “hembra” y no tanto de “varón” y “mujer”. El mismo libro aclara que se utilizará el método taxonómico (pp. 16-21). También en el desarrollo del texto es usual ver el uso del concepto male (macho) en vez de man (varón). Repetimos que en inglés es usual aplicar el término male a las personas, por lo que el problema que vemos no es tanto su uso, sino el poco uso de otras posibilidades. Por ejemplo, se habla de «single males» [2] (varones solteros) en vez de un equivalente como “single men” en donde explícitamente men equivale a “varones”. Igualmente se habla de «all males» [3] (todos los varones) en vez de “all men”, de «the American male» [4] (el varón americano) en vez de “the american men”, entre otros. Esto mismo va a ocurrir en el siguiente libro de Kinsey, pero ahora en términos femeninos: Sexual behavior in the human female (1953).
  3. Este desbalance en la obra de Kinsey que prioriza el concepto de male o female frente a otras posibilidades, no se da en las obras de Masters & Johnson, los siguientes grandes exponentes de la sexología estadounidense. La pareja de sexólogos titulará su primera obra Human sexual response (Respuesta sexual humana) (1966) y aunque utilizará los conceptos de “human” (humano), “male” y “female”, cuando quieren referirse a un sexo específico no dudan en hablar de “man/men” (varón/varones) y “woman/women” (mujer/mujeres).
  4. El libro de Simone de Beauvoir, El segundo sexo (1949), fue también un texto muy influyente en el uso y significado del concepto de hembra. Para De Beauvoir “mujer” no es lo opuesto a “varón”, sino una forma de ser, una palabra que engloba una serie de ideas que no son propias de la mujer pero que creemos que si lo son. La hembra humana es el ser concreto, la mujer es un invento social. Así que no importa cuantas veces se diga la palabra mujer en El segundo sexo, porque esa palabra es un espejismo. Sabemos que el humano puede ser macho o hembra, que a los machos les decimos varones, pero para las hembras no tenemos una palabra específica. El texto más famoso del libro nos ayuda a precisar el uso de estos conceptos por parte de De Beauvoir: «No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico, económico, define la imagen que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; el conjunto de la civilización elabora este producto intermedio entre el macho y el castrado que se suele calificar de femenino» [5].

A modo de conclusión, hemos de decir que, en el desarrollo de una sexología más humana y personalista, hay que propiciar el uso de conceptos como persona, varón, mujer, masculino y femenino, sobre los de humano, macho y hembra. De lo contrario se caería en un enfoque más animalista o biologicista y se negarían parcialmente facetas tan humanas como el amor, la vida en pareja, los proyectos en común y otros. Si en el pasado hubo razones por las cuales se utilizaron unos y no otros conceptos, eso no significa que debamos permanecer ahí.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Traducción del Dr. Federico Pascual del Roncal para la Editorial Interamericana.
[2] Kinsey, Pomeroy & Martin: Sexual behavior in the human male, 357.
[3] Kinsey, Pomeroy & Martin: Sexual behavior in the human male, 339.
[4] Kinsey, Pomeroy & Martin: Sexual behavior in the human male, 7.
[5] De Beauvoir: El segundo sexo, 371.

ENAMÓRATE DE ALGUIEN QUE AME LA SOLEDAD

La soledad es una realidad que depende mucho del punto de donde se le mire. El concepto “soledad” puede usarse de una forma descriptiva, como quien dice que estaba solo en la parada de bus, o usarse como sinónimo de un estado de ánimo negativo, como el adolescente que sufre de matonismo y afirma sentirse solo. Este último significado puede darse con o sin compañía. Hay maridos que se sienten solos, ahí con su esposa al lado, así como influencers que por miles de seguidores que tengan no logran salir de su angustiosa soledad.

Existe una forma de soledad que es compatible con la vida sexual y socioafectiva. Es una soledad que potencia la sociabilidad y el encuentro erótico. La soledad armoniosa es sentirse bien con uno mismo. Insistimos, no estamos hablando de la ausencia de compañía, sino de un estado de ánimo fundamental. Quien vive de esta forma mantiene contacto con familia, amigos, y compañeros. La soledad armoniosa se puede vivir en toda etapa de la vida, pero se desarrolla de forma especial en la soltería. En sentido estricto la soltería no estar con quien se quiera sin entrar en compromisos, sino que viene del latín solitarius que significa el oficio de estar solo [1]. Dicho en otras palabras, estar soltero no es no tener compromisos, sino no tener pareja. En el preciso instante en que se tiene una pareja (aunque sea solo por una noche, sin amor y con el único fin del placer mutuamente consentido), en ese momento no hay soltería a pesar de lo que se establezca a nivel registral. No intentamos con esto decirle a la gente como deben vivir, solamente aclaramos que soltería tiene múltiples acepciones desde lo registral, lo social y lo etimológico. Nuestro objetivo es aclarar que la soledad no está desvinculada del encuentro erótico.

Desde la Sexología el estudio de la soledad y la soltería nos interesa principalmente por su función sexual; las cuestiones registrales, éticas y sociales nos interesan en un segundo plano y solo en la medida que nos ayudan a comprender mejor lo sexual. Por ejemplo, el dato actual de que cada vez hay menos matrimonios y más divorcios, no debería reducirse a la mera descripción de nuevas dinámicas sociales, sino al estudio del deseo sexual, del amor o de otros tópicos.

¿Qué podemos decir de la soledad desde la Sexología? La soledad es un espacio intimo en donde lidiamos con nuestros propios deseos, sentimientos, fantasías, pasiones y conductas sexuales. La soledad es lo que hace esto posible estos y otros descubrimientos de la sexualidad. En soledad es donde más observamos nuestro cuerpo, es donde la mayoría descubrió procesos como la erección, la menstruación y la excitación sexual. Muchísimos nos reservamos como un secreto la identidad de un amor o hicimos algo que no habríamos hecho en público. En la soledad tenemos un espacio personal para comprender y evaluar la propia sexualidad. Pero de todos estos aspectos, hay uno que reviste un valor especial que nos prepara para el encuentro erótico con el otro: Quien ama estar consigo mismo tiene herramientas muy buenas para establecer buenas relaciones de pareja. Enamórate de alguien que ame la soledad, no que se refugie o angustie en ella, porque así sabrás que te eligieron por quien eres. Los que no toleran la soledad suelen entrar en relaciones de pareja porque no se soportan a sí mismos, pero pretenden que su pareja sí lo haga. Entre más feliz sea tu vida en soltería, más felicidad serás capaz de compartir.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Anders: “Soltero”, en: http://etimologias.dechile.net/?soltero
Nota: Los derechos de autor de la imagen incluida en esta publicación no nos pertenecen. La imagen fue obtenida de: https://wall.alphacoders.com/big.php?i=710299

LOS INICIOS DEL CINE PORNO

Los creadores de la primera película y el cine fueron los hermanos Lumière. En 1885 inventaron el cinematógrafo, que era básicamente una cámara que permitía hacer capturas en movimiento y luego proyectarlas. Por medio de dicho aparato presentaron por primera vez una película el 28 de diciembre de 1885, la cual consistía en una serie de tomas como si fuera una especie de documental, en donde incluyeron la toma de un tren. Las capturas fueron tan impresionantes que los espectadores se pusieron de pie temiendo ser atropellados. ¡Era una novedad sin precedentes!

De la creación del cine al cine pornográfico no pasó mucho tiempo. Se cree que la primera película pornográfica fue Le Coucher de la Marieé [1], filmada en 1896 en Francia. La película consiste en una esposa que se desviste en su luna de miel mientras su esposo la espera con ansias. No se sabe cómo termina ya que solo se conservan 2 de los 7 minutos del filme. La película debutó el 26 de noviembre y fue dirigida por Albert Kirchner bajo el pseudónimo de Lear. La actriz es Louise Willy y la fotografía estuvo a cargo de Eugéne Pirou. [2]

Se cree que Kirchner es el hombre detrás de una compañía llamada Lear and Company, que en 1901 fue procesada en El Cairo por comerciar ilegalmente imágenes pornográficas. Irónicamente, Kirchner no solo se convirtió en el primer pornógrafo del sétimo arte, sino que también colaboró en el primer proyecto cinematrográfico de carácter cristiano. La iniciativa fue de la Iglesia Católica de Francia y estuvo a cargo de Michel Coissac. La producción escenificaba las doce estaciones de la pasión y de ahí su nombre, la Passion du Christ [3]. Paralelo a este hecho, Kirchner también había acordado con el sacerdote y educador Bazile la producción de varios filmes cómicos [4].

Hoy en día tales filmaciones no serían consideradas pornográficas, sino cuando mucho eróticas. Con el paso de los años el cine porno se iría tornando más explícito, a la vez que se irían generando regulaciones jurídicas en torno a la misma. En la actualidad el cine porno es toda una industria millonaria y su polémica ética no es menos intensa que al inicio.

Otra de las primeras películas porno fue Après le bal. Fue creada y publicada en 1897 por el director Georges Méliès. En la película se muestra a una mujer que se desviste y toma el baño con la ayuda de una sirviente, La actriz que se desviste es Jeanne d’Alcy, esposa de Méliès, y la sirviente es Jane Brady. [5]


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
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[1] Conocida en español como La hora de dormir de la esposa, y en inglés como Bedtime for the Bride.
[2] IMBd: “Coucher de la mariée”, en: https://www.imdb.com/title/tt1728115/
[3] Esta producción se ha perdido y no quedan copias disponibles.
[4] Léar (Albert Kirchner), en: https://www.victorian-cinema.net/lear
[5] IMBd: “Après le bal”, en: https://www.imdb.com/title/tt0222735/

LO QUE NO ES EL AMOR

A lo largo de los siglos se ha hablado mucho sobre qué significa el amor. La temática no es tarea sencilla y la Sexología no puede eludir su responsabilidad. Para hacer un primer acercamiento al enigmático concepto del amor, proponemos una estrategia inspirados en unas declaraciones de Masters & Johnson, los sexólogos más renombrados de la historia. Ellos en una entrevista explicaron por qué en las estadísticas de sus tratamientos para las disfunciones sexuales calcularon el número de fallos en vez del de éxitos. Las palabras de Masters fueron:

«El motivo de haber procedido así es fácil de entender. Si comenzásemos hablando de éxito, especialmente refiriéndonos a una cosa que tiene que ver con la conducta de un individuo, tendríamos que definir el éxito. ¿Qué es el éxito? Dejando aparte lo que digan los libros, cada científico tiene su propio criterio al respecto. Pero si hablamos de fracasos, casi todo el mundo sabe a qué nos referimos» [1].

Regresando a nuestro tema discusión, proponemos en este breve escrito ser un poco más humildes y concentrarnos fundamentalmente en qué no es el amor. El ejercicio puede parecer oportunista, pero si hay algo claro es que hoy en día se está llamando “amor” a algo que no lo es.

El amor no es egoísmo

El movimiento natural del amor es desde lo interior a lo exterior, es decir, desde el yo al tu. El amor no es concebible sin generosidad. El que no comparte, el que no se esfuerza por el otro, el que no da y solo exige, ese no ama. Desde una sexología personalista no es comprensible una sexualidad que no nos ayude a ser mejores personas, y por tal motivo el egoísmo no es amor.

El amor no es odio

El odio es lo opuesto al amor no porque se invierta su flujo natural del yo al tú, sino por su intención maliciosa. El que golpea, insulta o amenaza, no ama. Es increíble como hoy en día por muy evidente que sea, miles de miles de personas permanecen al lado de un agresor bajo la esperanza de que todo va a cambiar mañana. En otras ocasiones, el daño u odio no proviene de la pareja, sino de sí mismo. Las heridas del pasado pueden llevarnos al autocastigo, nos violentamos buscando relaciones tóxicas, pasajeras y hasta relaciones sexuales groseras y sin cariño. Para muchos esto es un punto ciego y desconocemos como saboteamos nuestra propia sexualidad para que no sea el espacio de gozo y paz que está llamada a ser.

El amor no es indiferencia

La indiferencia es una de las facetas humanas más opuesta al amor. Mientras el egoísmo y el odio lo que hacen es invertir el sentido del amor, en la indiferencia no hay ni vinculación (egoísta) ni intención (dolosa). La indiferencia es nada, es una sentencia que difícilmente puede ser revertida. Y es que la indiferencia es más grave que la ignorancia, porque ésta potencialmente puede descubrir el valor del otro, pero la indiferencia llega muchas veces tras la experiencia del otro. La indiferencia equivale a decir «ya no me importas».

***

El egoísmo, el odio y la indiferencia son las tres formas más opuestas a lo que llamamos amor. Quizás este concepto sea demasiado grande para ser comprendido, pero al menos podemos estar seguros de que si entramos en las tres zonas antes descritas, estaremos lejos de descubrir siquiera algo de esta tan noble realidad.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Belliveau & Richter: La inadaptación sexual según Masters y Johnson, 312.

EL SENTIDO DE LA AUDICIÓN Y EL SEXO

Todos los sentidos intervienen en las relaciones sexuales y el sentido de la audición no es la excepción. A través de las palabras y de los sonidos no solo es posible provocar excitación sexual, sino propiciar un ambiente adecuado y una intimidad más personalizada.

Las palabras revisten una gran variedad de formas. Las palabras permiten guiar a la pareja, ya que su mensaje es concreto: “Más rápido”, “menos fuerte”, “que rico”, “sigue así”, “para”, “me duele”, “bésame”, entre otros. Usar halagos lujuriosos como “eres un macho”, “que rica vagina” o “sos un experto(a)”, son útiles para mantener excitada a la pareja. A muchos les gusta usar un lenguaje vulgar dentro del encuentro erótico, por lo que palabras como “puta” o “verga” no las consideran ofensivas [1]. El lenguaje técnico no es estimulante durante las relaciones sexuales y en exceso las volverían artificiales y poco cálidas.

Pero no todo es mera sensualidad. Las expresiones de afecto no deben faltar. Para quienes disfrutan de hacer el amor un “te amo” nunca sobra y los apodos tiernos como “mi vida” o “eres lo que siempre soñé”, conectan a los amantes más que mil orgasmos. Estas expresiones deben estar presentes antes, durante y después de las relaciones sexuales. Usarlas únicamente durante el encuentro erótico podrían indisponer a la pareja al punto de considerarlas falsas. No se trata de decirlas a cada instante, sino recordar que la vida cotidiana es una extensión de lo que acontece en la cama. Otras expresiones relativas a lo divino como invocar el nombre de Dios o decir que se está en el cielo no es malo.

Los sonidos también contienen mucho potencial. Los gemidos y gritos son uno de los elementos más estimulantes en las relaciones sexuales. Lastimosamente, son uno de los aspectos que más intentamos restringir, ya sea porque hay alguien en la casa o porque los vecinos podrían escuchar. Moderamos la voz para que no nos quiten la intimidad e irónicamente eso es lo perdemos al hacerlo. Es por ello que ocasionalmente hay que buscar espacios más privados para poder emanar sin temor alguno esa exhalación pasional. Si no viviéramos entre tanto concreto las relaciones sexuales seguramente serían más ruidosas y estimulantes. Otro extremo peligroso sería la sobredramatización del gemido. El encuentro sexual no es un concurso de gritos tal y como lo muestra la pornografía. Encontrar el equilibrio entre silencio total y dramatización es algo que los amantes tienen que descubrir por sí solos.

A veces un grito puede ser confuso y no saber si se trata de placer o de dolor por un mal movimiento [2]. La pasión y el ritmo continuo del encuentro sexual pueden hacer que esto pase desapercibido. Solamente habrá que detenerse si el asunto lo amerita y en la mayoría de los casos se puede continuar. La música también juega un papel importante en la ambientación, pudiendo usarse para resaltar lo romántico o lo sensual, o incluso como mera distracción para precisamente hacer la bulla que sea necesaria.

Comprender estos elementos nos permiten encontrar en la audición un medio para personalizar las relaciones sexuales. Si bien es cierto que todos los sentidos pueden ser personalizados, la audición es quizás el que más puede contribuir. Gastamos mucho esfuerzo tomando notas de las revistas y la pornografía, así como comprando lencería pensando que todo está en el tacto y en la vista, descuidado que el valor de la audición reside más en lo interno que lo externo. Solo se trata de aprender a vibrar con el sonido de nuestra voz.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Una cosa es decir que lo vulgar no es ofensivo en el contexto sexual y otra que lo ofensivo resulta excitante. La diferencia radica en la intensión, tema que, si bien no es del todo ajeno a la Sexología, si es más propio del análisis moral que aquí no vamos a desarrollar.
[2] La pasión o el ritmo continuo del encuentro sexual pueden hacer que esto pase desapercibido o se decida ignorarlo por no tratarse de algos significativo.

EL HALLAZGO DEL PUNTO A

Mucho se habla del punto G, pero poco se habla del punto A. Sucede que las mujeres poseen otra zona altamente sensible al final de la vagina, justo en el límite entre esta y el cuello del útero. Dicho punto fue descubierto por el ginecólogo Chua Chee Ann en 1993 y según Fernández & Soto, debe su nombre a «[…] la onomatopeya de ahhhhhh que se produce al estimularlo» [1]. Su nombre técnico es fórnix anterior erógeno por lo que también se le conoce como punto FAE o punto AFE por sus siglas en inglés. Otro nombre curioso es el de «epicentro» [2]. ¡Imagínate por qué será!

Unos años más tarde la situación se complicó, cuando en 1998 la sexóloga Barbara  Keesling dijo haber encontrado una zona muy sensible en la vagina a la que llamó “punto K”. Pero sucede que la zona era exactamente la misma que Ann había descubierto en sus estudios durante los 90. ¿Qué había pasado? Resulta que Ann no presentó sus hallazgos públicamente hasta 13 años más tarde, tiempo en el que, según él, lo utilizó para verificar sus hallazgos y mejorar la técnica de estimulación para fines terapéuticos [3]. Ann patentó su técnica y parece que él y Keesling nunca tuvieron roces. Pueden existir muchas preguntas al respecto, pero las respuestas a veces solo nos hacen dar vueltas en círculos. Lo cierto del caso, es que sea punto A o K, lo cierto del caso es que es una zona muy especial.

Otro dato curioso sobre el punto A aparece en el libro La pareja, escrito por un matrimonio que recibió terapia sexual con los célebres sexólogos Masters y Johnson. Ellos sufrían a causa de la impotencia secundaria del marido y la terapia no solo fue efectiva, sino que superó sus expectativas. Al final del libro el esposo escribe: «Hay cierto lugar, dentro de Joan, al que llamamos el bolsillo. Cuando mi pene lo alcanza noto que Joan se mueve de manera diferente, es como una especie de cambio de velocidades. Empieza a sacudirse salvajemente, a gemir, a frotarse contra mí» [4]. Ella, por su parte, dijo: «Hemos descubierto lo que llamamos el bolsillo. Está en mi interior, y cuando su pene llega allí pierdo, literalmente, la cabeza. Esto es lo que probamos con más frecuencia. No sé describir un orgasmo, pero cuando Harold llega al bolsillo, la cosa es brutal» [5].

¿Estaban ellos refiriéndose al punto A? Parece que sí. Este detalle históricamente es relevante, pues la primera edición del libro data de 1972, y eso significa que ni Ann ni Keesling son los verdaderos descubridores de la zona FAE, sino un matrimonio judío cuyas identidades son anónimas. En el libro se hacen llamar Harold y Joan, y sabemos que sus apellidos inician con la letra “k”, ya que la autoría del texto esta bajo el nombre de “Sr. y Sra. K”.

Y tú, ¿quién crees que debería tener el crédito del hallazgo del punto FAE? ¿Sería Ann, Keesling o Harold y Joan?  


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Fernández & Soto: Manual de Almohada Clásico, 68.
[2] Morris: The Naked Woman, 212.
[3] Ann: “Exclusive Interview with: Dr. Chua Chee Ann”, en: http://www.aspot-pioneer.com/pdf/DrChuaInterviewScript.pdf
[4] Sr. & Sra. K.: La Pareja, 169-170.
[5] Sr. & Sra. K.: La Pareja, 171-172.

OVISTAS Y ESPERMISTAS

Antes de que la ciencia descubriera que la generación humana inicia con la unión de un óvulo con un espermatozoide, existieron varias teorías que intentaron explicarla. Estas teorías existieron incluso antes de que pudiésemos observar un óvulo o un espermatozoide. Algunas de esas teorías postularon que todas las estructuras del ser humano ya existían en una especie de semilla, solo que de forma muy pequeña, lo que también se conoce como “homúnculo”.

Una de esas teorías fue el ovismo. Los ovistas creían que todas las criaturas vivas procedían de un huevo, de forma similar a como lo hacían las aves y los reptiles. El creador de esta teoría fue William Harvey, un médico inglés que también fue el primero en describir de forma correcta las características del sistema sanguíneo. En 1651 escribió un tratado[1] en donde se utilizó por primera vez el concepto de “ovocito” u “óvulo”. Según Harvey, la mujer producía una especie de huevo de la cual procede el ser humano. Inspirándose en el mito de “La Caja de Pandora”, colocó dentro de su libro una ilustración de Zeus abriendo un huevo del cual salían insectos, mamíferos, aves, reptiles y un ser humano. Este huevo tenía una inscripción que decía «ex ovo omnia», que significa “todo procede de un huevo”.

Hartsoeker, Nicolaas: Essay de dioptrique, 1694, París, p. 230.
Hartsoeker: Essay de dioptrique, 1694

Otra teoría fue la del espermismo. En el fondo era lo mismo que el ovismo solo que explicaban que el ser humano se encontraba en forma miniatura dentro del esperma del varón. Esta teoría tuvo un fuerte apoyo cuando en 1677 se vieron espermatozoides por primera vez a través de un microscopio. El responsable de la hazaña fue Antonie van Leeuwenhoek, un comerciante y productor de microscopios, hoy reconocido como el padre de la microbiología. En noviembre de 1677 él reportó a la Royal Society de Londres, la institución científica de mayor prestigio en Europa, su descubrimiento a través de una carta. En ella describe haber observado unos dierkens o animales pequeños, que posteriormente se tradujo como “animálculos”. Consciente de que sus observaciones podían ser escandalosas, autoriza a la institución a manejar la información como mejor le parezca: «Si su señoría cree que estas observaciones pueden molestar o escandalizar a los eruditos, le ruego encarecidamente a su señoría que las considere privadas y que las publique o las destruya como su señoría lo considere oportuno»[2]. Cuando la información se hizo pública, los teóricos empezaron a afirmar que los espermatozoides eran en realidad los homúnculos que tanto se había especulado.

Con el tiempo ambas teorías quedaron obsoletas. Los nuevos avances científicos permitieron hacer observaciones más detalladas y se descartó la idea de que en el óvulo o el espermatozoide existía una persona en miniatura. El origen de la vida volvió a ser un enigma hasta que en 1876 Oscar Hertwig descubrió que el espermatozoide penetra el óvulo. El hallazgo lo hizo mientras estudiaba la fertilización en erizos de mar. Caso resuelto.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] El nombre completo del tratado es: Exercitationes de generatione animalium, quibus accedunt quaedam de partu, de membranis ac humoribus uteri, et de conceptione.
[2] Rodríguez: “La impresionante historia de Anton van Leeuwenhoek, el «descubridor» de los espermatozoides (y su peculiar reacción al conseguirlo)”, en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47422115

PROSTÍBULOS CON MUÑECAS SEXUALES

Los juguetes sexuales no son nada nuevo. Han existido desde mucho antes de lo que imaginamos. Un viejo libro del Dr. De Lucenay [1] da ejemplos de cómo el ser humano ha elaborado objetos caseros para obtener placer. Estos pueden ir desde usar alimentos como el plátano, hasta aparatos con electricidad para aumentar la intensidad de los sentidos. De Lucenay relata que en ciertas tribus existen ídolos de piedra, barro o madera con forma humana que se utilizan principalmente para rituales sagrados, pero también para el placer personal o como recurso pedagógico [2]. Esto último ha sido llevado a niveles impresionantes mediante la tecnología moderna. Estamos hablando de muñecos sexuales elaborados con tanto detalle que aparentan ser una persona real.

El comercio de muñecos sexuales es en su mayoría para un público masculino, por lo que la mayor parte de la producción consiste en muñecas sexuales. Es por esta razón que se les suele llamar sex dolls. Hay todo tipo de sex dolls, mujeres, hombre o transexuales, hay con distintos tonos de piel, cabello, estatura y proporciones corporales.

Los primeros reportes de la existencia de muñecos sexuales datan del siglo XVI en Francia, eran conocidos como dame de voyage (dama de viaje) y estaban hechas de tela cosida o ropa vieja. Desde entonces la innovación de tales artefactos no se ha detenido. Para el siglo XIX estos maniquíes sexuales se ofrecían a través de catálogos de «artículos de caucho parisino» [3]. Con los años su producción fue desarrollándose en otras latitudes como Londres, Viena, Alemania, Japón y otros países. En el 2016 una compañía en Japón llamada Trottla, causó un escándalo a nivel mundial al anunciar la producción de muñecas para pedófilos. Shin Takagi, dueño de la empresa, ha confirmado que fabrican muñecas que simulan tener de 5 años en adelante y también admite sentir atracción sexual hacia los niños [4]. Dos años después abrió una tienda en París con cuatro muñecas sexuales para ser alquiladas [5] y en los Estados Unidos la compañía KinkySDolls abrió el primer prostíbulo con robots sexuales [6]. Para el 2019 se inauguró el primer burdel de muñecas sexuales en Madrid [7] y cada vez hay más comercios de este tipo en todo el mundo.

El debate moral y científico

Las opiniones al respecto del uso de muñecos sexuales es variado. A nivel moral los defensores del uso de muñecos sexuales dicen que no se está ofendiendo ni haciendo daño a una persona real, por lo que no hay nada de malo. Se alega que expresar la sexualidad es un derecho humano, que no se está cometiendo ningún crimen y que la búsqueda de placer sexual no es algo malo. Las objeciones de carácter moral son que no hay una verdadera vivencia de valores, que es una forma de cosificar a las personas, principalmente a las mujeres, y que va en contra de las buenas costumbres y los mandamientos de Dios.

A nivel sexológico, el debate no gira en torno a criterios morales, sino psicológicos, conductuales y clínicos. Quienes defienden el uso de muñecas sexuales indican que es una conducta sexual equivalente a la masturbación o al uso de juguetes sexuales como vibradores. Aseguran que prohibir muñecos o robots sexuales sería lo mismo que prohibir los accesorios eróticos. Los objetores recuerdan que ciertas conductas corren el riesgo de volverse compulsivas o convertirse en un fetiche [8]. En el caso de los muñecos sexuales este riesgo aumenta exponencialmente por su figura humanoide. Además, no necesariamente tendría que existir una prohibición absoluta, pero sí una regulación mínima del comercio [9].

En cuanto a los criterios psicológicos, sus defensores hablan de que son un medio para expresar sentimientos y canalizar deseos sexuales dañinos como la pedofilia. Son muchos los profesionales que discrepan de tales planteamientos. Diversos documentales revelan que quienes usan muñecas sexuales tienen baja autoestima, experimentan una profunda soledad y no saben relacionarse con otros. Los consumidores de estos productos llegan incluso a poner nombre a sus muñecos sexuales, le hablan como si fuera una persona, los llevan a pasear a diferentes lugares, les comprar regalos y hasta se casan. Estas personas necesitan comprensión y ayuda, no una excusa para escapar de sus propios temores. Páginas como Dirty Knights se aprovechan del estado de sus clientes y promocionan sus muñecas con frase como «la mujer de tus sueños existe» o «nosotros en Dirty Knights, creemos en la familia» [10].

Desde una óptica más clínica, hay propuestas que ven a las sex dolls como medio terapéuticos para personas con deseos, conductas o trastornos complejos. Por ejemplo, la empresa KinkySDolls que ya hemos citado, promociona sus robots como una forma de terapia, y en su página web expresa lo siguiente: «Nosotros creemos que cada vez que alguien COMPRA/RENTA nuestra Muñeca Sexual Robots de Acompañamiento Ai, reducimos la prostitución y el tráfico humano» [11]. Quienes no opinan así se preguntan que qué clase de terapia sexual es aquella en la que se depende de un ser inanimado para funcionar apropiadamente. Un ejemplo histórico nos puede ser útil para comprender este aspecto. Cuando los sexólogos Masters & Johnson se refirieron a los terapeutas sexuales que tenían sexo con sus clientes, ellos desaprobaron profundamente dicha práctica. No olvidemos que ellos pasaron una década viendo a parejas teniendo relaciones sexuales, midiendo su ritmo cardiaco, su respiración y anotando hasta los cambios físicos más sutiles en el cuerpo para comprender a profundidad que pasaba con el cuerpo durante las relaciones sexuales. Si alguien podía presumir de saber qué se debe hacer para estimular a otra persona, esos eran Masters & Johnson, y aun así se negaron a interactuar eróticamente con sus clientes por una sencilla razón: su objetivo no era darle un orgasmo a su cliente, sino que este pudiera alcanzarlo por sí solo. Ellos querían que su cliente aprendiera a sentir su cuerpo, a relajarse y a confiar en sí mismo sin importar con quien estuviera. En el caso de las sex dolls ocurre algo similar: la funcionalidad que un cliente alcanza con un muñeco puede parecer real, pero sin este es incapaz de operar bien.

Pero hay gente que ha llevado el tema de las muñecas sexuales como recurso terapéutico aún más lejos. Hay quienes afirman que el uso de muñecas sexuales en forma de niñas evitaría que los pedófilos lleguen a cometer un verdadero delito. La idea consiste en que un pedófilo es como una olla de presión sin escape, que tarde o temprano terminará explotando. Suministrar una sex doll en forma de niño a un pedófilo sería el medio en que este liberaría su presión. Así opina Takagi, dueño de la empresa japonesa que produce este tipo muñecas sexuales y quien ha declarado que: «Estoy ayudando a personas a expresar sus deseos legal y éticamente» [12]. Sin embargo, la mayoría de los profesionales expresa que tales productos no atenúan sino que agravan las fantasías pedófilas y motiva a quien las padece a cumplirlas. Además, rechazar el uso de las muñecas sexuales no es quitar otros medios verdaderamente terapéuticos para lidiar con dicha condición.  

Desde la Sexología con enfoque prósopon, las relaciones sexuales son un espacio en donde intervienen una serie de aspectos que personalizan al ser humano. Una relación unidireccional entre persona y cosa no puede igualarse a la que hay entre dos personas. Muchos de los criterios que hoy utilizamos para criticar visiones reduccionistas de la sexualidad como el puritanismo, el hedonismo, o el biologicismo, así como determinadas prácticas sociales, estereotipos y culturas antiguas, es porque caen en una visión mecanicista del cuerpo. Cada época tiene sus propios retos, pero quizás un prostíbulo con robots no es muy diferente a un marido que evita tocar o ver el cuerpo de su esposa a la hora de penetrarla.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Lucenay: Los Artificios del Placer. Este libro fue escrito entre 1932 y 1934 como parte de la colección “temas sexuales” de la Editorial Fenix (Madrid, España). El autor es presentado como un experto en temas de sexualidad. a pesar de esto, el texto del libro genera dudas, por cuanto algunos pocos relatos parecen ser extremadamente exagerados o incluso sesgados, pues exponen la sexualidad con una serie de prejuicios y estereotipos. Sin embargo, lo hemos citado tomando en cuenta que mucho de su contenido es real y que hace una recopilación de diversas fuentes como novelas, relatos orales, experiencias vividas y vistas por su persona. También en algunas ocasiones cita autores como Ellis y otros. El texto que hemos usado en este artículo corresponde a una edición de 1950 impresa en México DF.
[2] De Lucenay: Los Artificios del Placer, 94-96.
[3] Bloch: The Sexual Life of our Time, 413 y 648-649. De Lucenay: Los Artificios del Placer, 91
[4] McCrum: “Lifelike child sex dolls created to ‘stop paedophiles committing crimes’”, en: http://www.mirror.co.uk/news/world-news/lifelike-child-sex-dolls-created-7177869
[5] Miguel: “¿Es legal un prostíbulo de muñecas sexuales? París acaba de decir que sí”, en: https://magnet.xataka.com/un-mundo-fascinante/es-legal-un-prostibulo-de-munecas-sexuales-paris-acaba-de-decir-que-si
[6] Pitol: “Se dificulta la apertura del primer prostíbulo de robots en Estados Unidos”, en: http://www.vice.com/es_latam/article/43eqwb/se-dificulta-la-apertura-del-primer-prostibulo-de-robots-en-estados-unidos
[7] The Objective: “Dentro del primer ‘burdel’ de muñecas sexuales de Madrid”, en: https://youtu.be/XBJ23ae6zXg
[8] La OMS clasifica el fetichismo como un trastorno de la preferencia sexual (F65.0).
[9] Algunas regulaciones mínimas podrían ser: Políticas de publicidad, no producir muñecos sexuales con apariencia de niños, prohibir prostíbulos, limitar la cantidad de muñecos que alguien puede tener, tener la mayoría de edad para su uso, entre otros.
[10] http://www.dirtyknightssexdolls.com
[11] http://www.kinkysdolls.com
[12] McCrum: “Lifelike child sex dolls created to ‘stop paedophiles committing crimes’”, en: https://www.mirror.co.uk/news/world-news/lifelike-child-sex-dolls-created-7177869