placer y amor, dos sensaciones en cuatro neuroquímicos

El placer y el amor, dos sensaciones que están asociadas al menos a cuatro químicos en el cerebro. Si a veces las concebimos como rivales es porque las señales que envían a nuestro cerebro tienen diferentes objetivos y si privilegiamos a una sobre las demás, podría producirse un desbalance. Estos neuroquímicos que influyen en la sexualidad de la persona son la oxitocina, la dopamina, la serotonina y las endorfinas [1].

  • Oxitocina: Es conocida como la hormona del amor y en este sentido, el amor no solo es un sentimiento, sino que es además tu cuerpo. La oxitocina se libera al hacer ejercicio, al leer y al tener relaciones sexuales, pero cuando más abunda es durante el parto. La oxitocina también influencia en gran medida la conducta social, emocional, sexual y paternal. Entre sus efectos están las contracciones durante el parto, la lactancia, la excitación, las palpitaciones aceleradas durante el enamoramiento y la reducción del miedo social.
  • Dopamina: Es un químico que produce la sensación de placer. Se libera cuando se come, se tiene relaciones sexuales o se usan drogas. Su efecto es de corto plazo. La dopamina crea lo que se conoce como un sistema de recompensa, es decir, que premia a las actividades que la producen. Esto crea el deseo de repetir la actividad que le dio origen y por eso la dopamina podría llegar a concretarse en una adicción. Este neurotransmisor le dice al cuerpo: “Quiero más, porque esto no es suficiente”.
  • Serotonina: Es el químico de la felicidad. Ayuda a regular el estado de ánimo, la digestión, el sueño, la memoria y la función sexual. Una baja cantidad de serotonina se asocia con la depresión. No produce un disfrute adictivo, sino que dice “estoy bien y fue suficiente”.
  • Endorfinas: Son químicos que bloquean temporalmente el dolor. Esto es algo muy útil cuando se hace ejercicio físico, pero también puede conducirnos a la adicción sexual y volvernos ciegos ante sus consecuencias negativas.

Los neuroquímicos anteriores no son enemigos, todos son necesarios para el correcto funcionamiento de la persona. Lo que llamamos desbalance en la mayoría de los casos puede resolverse con pequeñas acciones que nos permiten retomar nuestra vida. Si el problema está en la dopamina que emitimos a la hora de comer, seguramente la solución no estará en aguantarse las ganas sino en redescubrir el placer de la felicidad que está asociado a otras actividades. Si lo que se quiere es no recurrir a actividades sexuales que traen dolor aunque son placenteras, quizás deberíamos revisar si estamos intentando enmascarar un problema con las endorfinas que nos reporta dicha práctica. La consulta con un sexólogo o especialista podría ayudarnos a salir de las malas interpretaciones que hacemos sobre la sexualidad y de nosotros mismos.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] La oxitocina es una hormona. La dopamina y la serotonina son neurotransmisores. Las endorfinas son péptidos opioides endógenos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: