EL HALLAZGO DEL PUNTO A

Mucho se habla del punto G, pero poco se habla del punto A. Sucede que las mujeres poseen otra zona altamente sensible al final de la vagina, justo en el límite entre esta y el cuello del útero. Dicho punto fue descubierto por el ginecólogo Chua Chee Ann en 1993 y según Fernández & Soto, debe su nombre a «[…] la onomatopeya de ahhhhhh que se produce al estimularlo» [1]. Su nombre técnico es fórnix anterior erógeno por lo que también se le conoce como punto FAE o punto AFE por sus siglas en inglés. Otro nombre curioso es el de «epicentro» [2]. ¡Imagínate por qué será!

Unos años más tarde la situación se complicó, cuando en 1998 la sexóloga Barbara  Keesling dijo haber encontrado una zona muy sensible en la vagina a la que llamó “punto K”. Pero sucede que la zona era exactamente la misma que Ann había descubierto en sus estudios durante los 90. ¿Qué había pasado? Resulta que Ann no presentó sus hallazgos públicamente hasta 13 años más tarde, tiempo en el que, según él, lo utilizó para verificar sus hallazgos y mejorar la técnica de estimulación para fines terapéuticos [3]. Ann patentó su técnica y parece que él y Keesling nunca tuvieron roces. Pueden existir muchas preguntas al respecto, pero las respuestas a veces solo nos hacen dar vueltas en círculos. Lo cierto del caso, es que sea punto A o K, lo cierto del caso es que es una zona muy especial.

Otro dato curioso sobre el punto A aparece en el libro La pareja, escrito por un matrimonio que recibió terapia sexual con los célebres sexólogos Masters y Johnson. Ellos sufrían a causa de la impotencia secundaria del marido y la terapia no solo fue efectiva, sino que superó sus expectativas. Al final del libro el esposo escribe: «Hay cierto lugar, dentro de Joan, al que llamamos el bolsillo. Cuando mi pene lo alcanza noto que Joan se mueve de manera diferente, es como una especie de cambio de velocidades. Empieza a sacudirse salvajemente, a gemir, a frotarse contra mí» [4]. Ella, por su parte, dijo: «Hemos descubierto lo que llamamos el bolsillo. Está en mi interior, y cuando su pene llega allí pierdo, literalmente, la cabeza. Esto es lo que probamos con más frecuencia. No sé describir un orgasmo, pero cuando Harold llega al bolsillo, la cosa es brutal» [5].

¿Estaban ellos refiriéndose al punto A? Parece que sí. Este detalle históricamente es relevante, pues la primera edición del libro data de 1972, y eso significa que ni Ann ni Keesling son los verdaderos descubridores de la zona FAE, sino un matrimonio judío cuyas identidades son anónimas. En el libro se hacen llamar Harold y Joan, y sabemos que sus apellidos inician con la letra “k”, ya que la autoría del texto esta bajo el nombre de “Sr. y Sra. K”.

Y tú, ¿quién crees que debería tener el crédito del hallazgo del punto FAE? ¿Sería Ann, Keesling o Harold y Joan?  


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Fernández & Soto: Manual de Almohada Clásico, 68.
[2] Morris: The Naked Woman, 212.
[3] Ann: “Exclusive Interview with: Dr. Chua Chee Ann”, en: http://www.aspot-pioneer.com/pdf/DrChuaInterviewScript.pdf
[4] Sr. & Sra. K.: La Pareja, 169-170.
[5] Sr. & Sra. K.: La Pareja, 171-172.

2 Comments on “EL HALLAZGO DEL PUNTO A

  1. Todo está muy bien, siempre y cuando la persona no se reduzca a un mero “objeto” de placer. Hoy en día es muy frecuente la búsqueda del placer edonista y para ello, el otro solo se constituye en un medio o simple instrumento para alcanzarlo. Algo así como un juguete sexual. Pero cuando en realidad existe un interés genuino por el conjugue, el placer en la intimidad es un don que se hace a la persona amada, no como único fin, sino como una expresión más del amor que se le profesa. Esto da plenitud a la relación y todo placer ayuda a fortalecerla, pero tampoco la deteriora si no se alcanza. Muchas razones podrían intervenir en el logro de este éxtasis que parece ofrecer el punto A o K: tamaño del pene, profundidad de la vagina, aspectos psicológicos que podrían bloquear el deseo o el placer, patologías de tipo fisiológico etc., por lo que también han de considerarse estas variables para ofrecer a las parejas opciones para vivir una intimidad plena, aun si no tuvieran acceso al placer del punto A.

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  2. Efectivamente las personas no son ni juguetes sexuales y hay muchos factores que intervienen en el logro del placer o el orgasmo. En cuanto a las dificultades para alcanzar el placer suficiente o el deterioro de la pareja a falta de este, se debe consultar con un sexólogo para que se logre descubrir qué sucede en la dinámica de la pareja que impide esto. La gente por temor o vergüenza no consulta pensando que tal vez no es tan grave o que no hay solución y pasa una vida soportando algo que se resolvería en pocas sesiones.

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