LA PERSONALIDAD DEL PENE

La personalidad del pene es un tema fascinante [1]. Dos grandes sexólogos se han referido al pene como dotado de una personalidad propia. El primero de ellos es el médico Mauro Fernández Sandí, quien nos ha dicho lo siguiente: «La característica estelar del pene reside en su autonomía, en el sentido de que la erección no se da como un acto voluntario sino como un acto reflejo. Por decirlo así, el pene se manda solo, y se para cuando quiere y con quien quiere, aunque el varón desee lo contrario» [2]. Sus palabras evidencian que él se basa a la vez de otro gran sexólogo, el también médico Alexander Comfort, quien en su famoso libro, “The Joy of Sex”, escribió: «[…] aunque a menudo se describa de forma muy expresiva como una “herramienta”, el pene posee una mayor importancia simbólica que ningún otro órgano humano, como señal de dominio y, por el hecho de tener voluntad propia, de “personalidad”. Los amantes lo perciben y tratan como algo muy parecido a un tercer personaje. En un momento es un arma o una amenaza, y en otro, algo que comparten, como un niño. En cualquier caso, su textura, erectilidad, etc., son fascinantes para ambos sexos, y su aparente autonomía, un poco alarmante» [3].

En resumen, el pene tiene una especie de voluntad propia y el varón parece ejercer poco dominio sobre el mismo. La erección puede ocurrir en la situación más cotidiana o en el momento más inoportuno, ya sea mientras se almuerza o se está trabajando, no importa si se está haciendo fila en el banco o incluso cuando hace deporte. Sea cuando sea, guste o no, el pene decide cuando tener una erección, sin necesidad de un pensamiento o estímulo sexual.

También el pene puede decidir no crecer ni endurecerse en un acto sexual. Es un momento incómodo para el varón inexperto, quien cree, sea por miedo o por ignorancia, que tiene un problema físico, una enfermedad, o falta de hombría. El hombre joven se alarma al ver que está excitado y no puede tener una erección, lo haya incomprensible, pero en realidad, lo que sucede es que la personalidad del pene se ha hecho presente.

¿Cómo evoluciona la personalidad del pene a lo largo de los años?

Desde pequeños, el pene se percibe para el niño como un juguete. Lo toma, lo mueve, lo observa con detenimiento. No es como otra parte de su cuerpo, está escondido a la vista de los demás y se está frente a frente con él durante pocos instantes al día.

Cuando llega la pubertad se manifiesta plenamente la autonomía del pene. Son muchos los varones que su primera erección y eyaculación los tomó por sorpresa. Algunos habrán gozado de una explicación previa, otros, en cambio, se asustan o asombran ante los cambios físicos que se dan. Y de repente, un día tienen vello púbico, se despiertan con semen en su ropa interior, hay que fingir amarrarse los zapatos o negarse hasta la muerte ponerse de pie en el aula, porque su pene los ha dominado. Durante esta etapa y el resto de la adolescencia, el pene y los testículos crecerán y se robustecerán, y el pene delgado del niño será cosa del pasado.

En la adultez las erecciones dejan de ser una novedad para el hombre. Este piensa erradamente que ahora es él quien tiene el control, pero no. El sexo y la vida no serán como se le dijo. El varón adulto descubre que por muy duro que penetre a la mujer, esto no causa los gritos y los orgasmos que aparecen en la pornografía. El tamaño de su pene resulta irrelevante para la mayoría de las mujeres y por mucho que le cueste entender, prefieren un tamaño promedio que uno muy grande que las pueda lastimar. Algunos experimentarán que el pene se puede enfermar como cualquier parte del cuerpo, que existen enfermedades de transmisión sexual, la eyaculación precoz, problemas urinarios y otras afecciones. Y así, después de tanto tiempo, el varón comprende que no todo gira alrededor de su pene, dejará que este sea quien es, y si es lo suficientemente hombre y valiente, renunciará a esta falsa virilidad para descubrir el potencial de su boca, lengua, dedos, abrazos, la creatividad y el cariño.

Finalmente, en la vejez el pene sigue siendo quien es. En la mayoría de los casos se erecta sin mayor dificultad, dando a entender que toda esa preocupación por la pérdida de su potencia era innecesaria y más bulliciosa de lo que ameritaba. Aun así, a algunos el pene les pedirá la famosa pastillita azul y el varón experimentará esto como otro distanciamiento de su pene. El pene se vuelve un extraño, un rebelde, el amigo que le dio la espalda, un ser que habita en otro universo. Nuevamente, sólo el varón valiente se sobrepondrá a esta situación, consumirá su medicamente de necesitarlo y se adaptará a las nuevas circunstancias.

Al final de todo, el pene tiene la última palabra. Es él quien pone las reglas, los hombres deben limitarse a descubrirlas y aplicarlas.


Autor: Mariano O. Murillo Cedeño
marianomurilloc@gmail.com


[1] Una versión previa a este artículo fue publicada en el 2015 en La Prensa Libre y el Diario La Extra, ambos periódicos de Costa Rica.
[2] Fernández & Soto: Manual de Almohada Clásico, 44.
[3] Comfort & Quilliam: El Placer del Sexo, 56.

2 Comments on “LA PERSONALIDAD DEL PENE

  1. Interesante perspectiva. Habría que tomar en cuenta el vínculo con el sistema parasimpático. De allí su aparente autonomía.

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